samedi, mai 23, 2009

De labios y días en rojo

Te gusta llegar tarde, me dice un compañero y sonrío para encubrir la mentira. Antes, en casa, con el armario abierto, me he probado hasta cuatro combinaciones distintas para acabar vistiéndome con unas bermudas y una blusa negra porque todo tiene, me parece, demasiado escote, demasiado color, demasiado tiempo en el armario.
Allí, reservado un asiento en la primera fila, las bermudas me parecen demasiado cortas para el sitio, la ocasión y mi piel tan blanca. Recorro la sala repleta hasta llegar al lugar señalado un poco avergonzada por el buen trato y haber llegado tarde. Y me siento. Incómoda, pero me siento. Cuando acierto a alzar la vista, allí enfrente, en la mesa de conferencias, un editor desconocido está mirándome la boca, lo sé, de un rojo para el que no hay antídoto y vuelvo a agachar la cabeza. Trasteo en el bolso para quitarle el sonido al móvil y empiezan unas intervenciones que acabarán alargándose hasta la extenuación. Hace calor en la sala. Y a menudo usa mis labios como punto de fuga, entonces se repite la escena: vuelvo a inclinarme, vuelvo a trastear en el bolso, a avergonzarme por las elecciones equívocas, a desenfocar la mirada fija en la minúscula piedra roja de mi anillo.
Poca importancia tiene cualquier cosa que pasara después, salvo que no coincidimos más, ni en los pasillos, ni durante la copa, tampoco íbamos a ser presentados, tampoco tenía nada que decirle. Y pensaba de vuelta a casa, conduciendo por las avenidas desiertas de una noche entre semana, con ese aprendiz a calor de verano resbalando por la piel, en la infantil posibilidad de que se interesara por mi libro, algún año de estos.

3 commentaires:

Olivia_p a dit…

Dsd, me encanta,
vaya ... : ) jeje, tiene su gracia

lito a dit…

La esperanza nunca se pierde. Las elecciones no son tomadas por ti, sino que ellas te elijen para poder expresarse a los demás. De hecho, el ponente se perdía en la elección del rojo de tus labios, que predominaba sobre el de otras elecciones de la sala.

Un beso.

Alex a dit…

Labios rojos, días rojos y metáforas. No tengo nada en contra de las bermudas, pero debiste llevar algo escotado. Sentirte deseada habría ayudado a espantar el rojo.